A medida que él bajaba la velocidad, el alivio que sentí por escucharlo llegar desaparecía, y daba espacio al entumecimiento. El balde de agua fría cayó de nuevo en mi cabeza al recordar la noche pasada. Todo lo que sentía ahora era una tensión entre nosotros.
De todas las razones por las cuales se acercó a mi casa las menos probables eran: porque me quería, o porque había cambiado de parecer y quería lo que yo le había ofrecido ayer. Cuando despejé mi mente de la discusión con mi madre, esto h