Amelia
Desperté con un salto.
M****a.
El reloj marcaba las 7:58 y mi alarma, por alguna razón, decidió tomarse el día libre. Salté de la cama como si hubiera fuego, me puse lo primero que encontré y apenas me pasé la plancha por el cabello mientras me cepillaba los dientes con la otra mano.
Ni siquiera tuve tiempo de preguntarse por qué había dormido tan profundamente… o por qué, al abrir los ojos, lo primero que vino a mi mente fue él. Alex. Su mirada. Sus mensajes.
Intenté llamar a un taxi des