AlexanderMe despierto con una sensación incómoda, como si mi cuerpo estuviera más pesado de lo normal, la piel tensa. El sabor amargo de la noche anterior aún persiste, una mezcla de impotencia y algo que no logro identificar. ¿Por qué demonios dejé que eso sucediera?Puedo ver la escena una vez más en mi cabeza: ella, tan cerca… demasiado cerca. El roce de sus labios, la fragilidad en sus ojos, el modo en que se fue después de aquello, tan rápida, tan decidida. ¿Qué carajos estaba pensando?Me froto la cara con ambas manos, respiro hondo y me obligo a recuperar el control. Esto no puede seguir así. En la oficina, mi actitud debe ser como siempre. Fría, distante, profesional. Amelia no debe saber que anoche me desarmó más de lo que quiero admitir.Trato de evitarla mientras reviso algunos papeles. Hago todo lo posible por mantener mi mirada fija en las hojas frente a mí, y aunque mi cabeza sabe lo que debo hacer, mis ojos se desvían, casi por impulso. Allí está, sentada en su escritor
Leer más