Layla no lo pensó ni dos veces antes de hacerlo, pues ella decidió ponerse de pie, y luego acercarse caminando de forma sensual y con una mirada provocativa hasta dónde estaba Spencer.
Spencer se le ha quedado mirando, y por un momento, se ha imaginado que estaba sentado en una silla cómoda de una mesa privada en algún lugar de un bar de prestigio de los que eran sus favoritos para ir a relajarse los viernes después de un largo y pesado día de trabajo, además de que iba a tomarse un relajante t