Spencer y Layla se miran a los ojos, sintiéndose demasiado nerviosos por el pequeño descuido de Spencer.
— Eh… Bueno, vamos al balcón, sé qué te gustará la vista de allí — le dice Spencer a Layla para tratar de romper el incómodo silencio que entre ambos se había hecho.
— Sí, vamos — responde Layla intentando comportándose con naturalidad, pues ella nunca había vuelto a sentirse de aquella manera frente a un hombre, y era extraño porque Layla había olvidado por completo como era que se sentí