Melina se despierta a la mañana siguiente cuando el costado de su cama se hace más profundo. Se frota los ojos para abrirlos, preguntándose quién se sentó en su cama.
—Buenos días—dice Franky, con una bandeja de desayuno en la mano.
—¡Franky!—exclama Melina, sentándose en la cama—. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Te traje el desayuno—dice Franky, colocando la bandeja frente a Melina.
—¿Por qué?—Melina pregunta, confundida.
—Porque quería hacer algo lindo por ti—responde Franky, sonriendo. Melina enc