3. Un hombre no vale tanto como para que una mujer sufra por ellos
ELIJAH.
Confesarle a Valentine que me muero por besarla desde hace más de diez años, en lugar de sentir un alivio, se sintió como si hubiera firmado mi sentencia de muerte.
Como si nos hubiese condenado a ambos y eso me asusta, me asusta llegar a enamorarme de la mujer a la que le arruiné la vida en estos seis meses que vamos a fingir ser novios.
Más no voy a retractarme y huir con la cola entre las patas, comienzo a besarla con