ELIJAH.
Contengo la respiración en el instante en que veo a Valentine cruzar las puertas de la iglesia tomando a su padre del brazo y el mundo desaparece, silenciándose la marcha nupcial y los murmullos de nuestros invitados.
Todo lo que puedo ver es a mi esposa con su precioso vestido blanco de novia y escuchar los fuertes latidos de mi corazón en los oídos, invadiéndome un nerviosismo que hacía tiempo no sentía y unas enormes ganas de correr a su lado y llevármela de aquí para que nadie más