Afrontar la realidad
VALENTINE.
Tres días después.
Quisiera haber muerto en el accidente.
Duele tanto saber que perdí a mi hijo más que las fracturas de mis costillas y las contusiones que tengo en el cuerpo, porque puedo calmar el dolor con analgésicos. Pero, ¿cómo se alivia un corazón roto por la pérdida de un ser que amé tanto sin siquiera llegar a tenerlo en mis brazos al menos una vez?
No he abierto los ojos desde que desperté hace un par de horas, no quiero afrontar la realidad. No aún. N