17. Nadie va a morir
Gael
—¡Joder, se va a ahogar!
El grito de Josh atraviesa el aire como una bala.
Todo sucede en cámara lenta.
El hielo cruje una última vez y luego desaparece bajo ella. Anabel cae, y el sonido no es un golpe, sino algo peor: el vacío tragándose un cuerpo. Un chapoteo sordo. Oscuro. Final.
Mi cerebro tarda una fracción de segundo demasiado larga en entender lo que estoy viendo.
Anabel está en el agua.
Hundéndose.
Mis pulmones se cierran antes que los suyos.
—¡Voy a llamar a los bomberos! —grita J