POV: Elara
Treinta minutos.
Eso era todo lo que teníamos antes de que el transporte llegara y nos llevara a una instalación en medio de la nada, donde nunca más veríamos la luz del sol.
Las ocho niñas se agruparon alrededor de mí en el sofá, todas mirándome con ojos que esperaban que yo tuviera respuestas, que yo supiera qué hacer, cuando la verdad era que estaba tan aterrada como ellas.
—¿Nos van a lastimar? —Yuki, la más joven, susurró contra mi hombro.
—No. —Mentí, porque a veces las mentira