POV: Cole
La había pintado ciento cuarenta y tres veces.
Pero nunca así.
Nunca con permiso para tocarla.
Elara estaba en mi estudio, mirando el caballete preparado. Lienzo en blanco. Pinceles ordenados por tamaño. Frascos de pintura abiertos.
Y en el centro de todo: una silla. Para ella.
—Hoy es diferente. —No era pregunta.
—Hoy no te pintaré desde la distancia. —Limpié un pincel que no necesitaba limpieza—. Hoy te pintaré mientras te toco.
Sus ojos se ampliaron ligeramente.
—Los otros te tocar