Hugo
Después de confesarles la verdad, se generó un silencio incómodo que solo era interrumpido por el llanto de mí madre. Pasado unos minutos ella limpió sus lágrimas y luego esbozó una tierna sonrisa mientras sujetaba la mano de papá.
—No puedo creer que la pequeña Sky sea mi nieta —pronunció emocionada —. ¿Entiendes lo que ésto significa, Fausto? Tenemos una nieta, una hermosa y maravillosa nietecita —le dijo a papá mientras este dejaba un beso sobre su mano.
—Así es, mi amor. Ya somos abuel