Parte 1...
Aparco mi Ferrari negro delante de la empresa, a la sombra.
El viento caliente me abofetea en la cara después de llegar aquí con aire acondicionado, en la máxima comodidad. Hombre, odio el calor. Ojalá toda la ciudad tuviera aire acondicionado. Ayer hacía calor, pero hoy hace aún más.
Al pisar la alfombra de bienvenida, las grandes puertas de cristal se abren y doy un paso hacia el interior. Oigo risitas y giro la cabeza. Al otro lado, en la sección de coches utilitarios, hay tres ch