AUDREY
Me quedo plantada con la puerta medio abierta mientras la sostengo y viendo al hombre que tengo delante de mí, Daniel, ¿qué hace aquí? Mis pies están como si estuvieran clavados en el suelo y mis manos entumecidas, quisiera cerrarle la puerta en la cara, pero no consigo reaccionar, mi mente está bloqueada.
—Hija, ¿por qué te has quedado allí parada? —indaga mamá acercándose.
¿Qué hago?, ¿cierro la puerta o lo presentó?, ¿pero qué diré?, ya ni novios falsos somos.
Maldición, en qué lío me