Yvette asintió con firmeza.
-¿No fue suficiente? Rubí lo dijo con sus propias palabras. Yo no lo inventé, no estoy mintiendo.
El rostro de Elliot permanecía impasible, pero su voz sonaba aún más fría:
-Tú fuiste quien la provocó para que dijera eso. Además, estaba enojada. Y aunque no lo hubiera estado, ¿acaso lo que dijo no es razonable?
-¿Eh...? -Yvette parpadeó, confundida. Frunció el ceño con inquietud-. ¿Elliot, qué quieres decir? No entiendo... ¿de verdad te gusta tanto Rubí? ¿No te impor