Mundo ficciónIniciar sesión—¡No!
Con esa mirada provocadora, Rubí sintió que perdía el control. Por fuera intentaba mantenerse firme, pero por dentro... era un torbellino. Lo miró con fingido enojo:
—¡Dejaré de lavarte si sigues hablando! ¡Hazlo tú solo si tus heridas se mojan, no será mi culpa!
—Oh... —respondió Marcus, fingiendo tristeza—. Entonces, ¿puedes al menos enjabonarme un poco m







