Mundo ficciónIniciar sesiónEn ese momento, Elliot la hizo retroceder dos pasos y dijo:
—Espéralo.
El sonido de las puertas chocando afuera se hacía cada vez más fuerte. Las paredes se cubrían de polvo y otras cosas caían también.
Los golpes eran aterradores. Al principio, Rubí estaba nerviosa y asustada. Después de presionar el botón, al no ver una gran respuesta, se asustó aún más.
Elliot pareció notar su nerviosismo, le dio unas palmaditas en la mano y le susurró al oído:
—No tengas







