Y entonces... perdió la conciencia.
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Mientras tanto, después de nadar dos vueltas, Dylan se acercó a una gran roca junto al estanque. Subió y se sentó allí, jadeando levemente. Marcus lo ayudó a acomodarse y le dijo:
—Descansa un poco. Bebe algo de agua. Iré a ver a tu mamá.
Pensó que sería maravilloso poder nadar con Rubí. La idea le dibujó una sonrisa. Solo imaginarlo lo hacía feliz.
Pero cuando se giró para buscarla, su expresión cambió. No había rastr