Sabrina soltó una sonrisa y dijo:
—Mírate, todavía hablas por ella. —
Elliot respondió:
—Está bien, tía, ya basta. —
—Date prisa, no la dejes mirando la sandía por mucho tiempo —dijo Sabrina riendo.
Finalmente, Sabrina dejó escapar un gran suspiro después de ver irse a Elliot.
Tobias estaba muy atento. Al ver la reacción de su esposa, no pudo evitar preguntar:
—¿Qué pasa? —
—Esposo, ¿y si Rubí hubiera decidido casarse un poco más tarde o hubiera regresado a casa un poco antes? Podría haber esta