¿De verdad el señor Maxwell... se arrodillaba sobre clavos en su casa?
¡Imposible!
Definitivamente era una broma, pero entre líneas se leía claramente el amor que sentía por su esposa. ¡Cualquiera podía ver la profunda conexión entre ellos!
—Rubí, el señor Maxwell es tan bueno contigo... qué envidia —dijo Yvette a su lado. Luego tomó el celular de nuevo—. Voy a retuitearlo y de paso le mandaré un DM a Clara Price. ¡Debe estar que no sabe dónde meterse!
—No, olvídala —dijo Rubí con una sonrisa.