Mundo de ficçãoIniciar sessãoMarcus no respondió de inmediato. Terminó de lavarle los pies con cuidado y, cuando ella se puso los zapatos, se incorporó, la miró a los ojos y le preguntó:
—¿Te gusto?
Rubí asintió con la cabeza.
—¿Qué te gusta de mí? —preguntó Marcus. Luego sonrió y añadió—: No digas que te gusta todo, y no digas que no hay razón para ello.
Rubí se rió al ver su expresión seria. Pensó un momento y, con una mirada genuina, respondió:
—Me gusta el sentido de r







