—En ese caso, si tus sentimientos por él son tan firmes… ¿cuál es tu precio? —Dereck hizo una breve pausa antes de clavar sus ojos en los de Rubí—. Todos tienen un precio. Solo dime el tuyo y puedo satisfacer cualquier demanda que tengas.
Rubí frunció el ceño, su voz tranquila pero firme.
—No es una cuestión de dinero. Si lo fuera, bastaría con seguir al lado de Marcus. Él me daría más de lo que pudiera pedir… y su dinero sería mío, ¿o no?
El rostro de Dereck se ensombreció.
—Niña, tienes agall