Sentía el cuerpo helado; cada uno de mis sentidos estaba en alerta absoluta. Lo primero que se me vino a la mente fue Sofi y Ceci. Ambas estaban con el señor Saúl. Pero una sola pregunta me taladraba la cabeza: ¿cómo demonios entró al apartamento?
—¿Qué quieres? —logré decir, retrocediendo mientras ella avanzaba.
—Quiero desaparecerte de la vida de Gabriel. Así él será solo mío.
Definitivamente estaba loca.
—Lamento lo que ocurrió con tu bebé, pero yo no tuve la culpa. Yo...
—¿Crees que es por