Unas gafas redondas, el cabello pulcramente recogido y una postura nerviosa la recibieron conforme se acercaba.
En el momento en que la chica la notó, su rostro se iluminó y corrió hacia ella para inclinarse profundamente.
"¡Señorita Daniela!" Su saludo fue demasiado entusiasta. Tomó a Daniela por s