¿Tenían malentendidos que resolver? Claro, lo harían. Pero primero, Daniela tenía esa hambre inexplicable en el fondo de su estómago que necesitaba saciar.
Lentamente, con cautela, deslizó la mano dentro de su pantalón y lo rodeó con los dedos, su pulgar rozando la punta, sintiendo la humedad allí.