Las palabras de Alejandro dejaron atónita a Mariana.
Lo miró confundida durante unos segundos, luego parpadeó y frunció el ceño.
“¿Qué?” preguntó.
“¿Qué haría falta para que salieras de la vida de Daniela?” repitió Alejandro con calma. Luego hizo una pausa, inclinando ligeramente la cabeza. “O quizá