El cuerpo de Mariana temblaba—atrapado entre el miedo, la humillación y una ira ardiente. No merecía esto. Nadie tenía derecho a tratarla así.
Apretando los dientes, cerrando los puños con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en la palma, intentó bajar la cabeza—pero la voz de Alejandro cortó el mo