Después de salir de la sala de conferencias, Daniela mantuvo la mirada fija en la espalda de Alejandro.
Por un instante fugaz, un pensamiento peligroso emergió: ¿y si de verdad ella hubiera sido la copiadora? ¿Y si la verdad se hubiera torcido en su contra?
Y aun así… él la había defendido sin dudarlo.
La realización le calentó el pecho de una forma que no sabía cómo nombrar.
Cuando llegaron al ascensor, Alejandro redujo el paso y luego miró por encima del hombro.
“Sabes,” dijo con calma, “tu m