El trayecto hasta la casa del abuelo de Alejandro se sintió como el viaje más largo que Daniela había soportado jamás.
No era solo la distancia. Era el peso que venía con la realización de que iba a conocer a su abuelo tan pronto.
¿Y si lo arruinaba para ambos?
Cuanto más se volvían delgados los edificios de la ciudad, más esa idea se revolvía en su estómago.
Eventualmente, los rascacielos dieron paso a amplios caminos bordeados de árboles y a portones de hierro que parecían más ceremoniales qu