La atención de todos se dirigió hacia la puerta cuando Bruno entró.
Desde el suelo, Daniela vio el instante de confusión que parpadeó en sus ojos.
"Esto..." Su expresión parecía tan genuina. Ella habría caído si no hubiera visto su verdadero color con sus propios ojos.
"No es nada," Mariana desestimó sus palabras sin mucho cuidado, con una mirada fija en Daniela. "Solo una madre enseñándole a su hija a no ser terca." Se burló.
Daniela se mordió la lengua. Por mucho que quisiera hablar, sabía que hacerlo no iba a mejorar esta situación para ella.
"Dani está comportándose mal, Bruno. Anda por ahí diciendo todo tipo de rumores y difamando nuestra reputación porque malinterpretó nuestra relación." Lucià parpadeó sus lágrimas mientras hablaba.
"Yo... Yo nunca quise que nada de esto sucediera." Añadió, sonando más como la víctima que la villana.
La sangre de Daniela hirvió. Luchó contra las manos que la sujetaban. Pero justo cuando estaba a punto de hablar, su padre se le adelantó.
"Bruno,"