―Mamá… ―Vidar gruñó.
―Siéntate, mujer. ―Cosmo tiró de su esposa. ―Deja a la muchacha sentarse, no es fácil llevar esa panza. ―Todos rieron. ―¿De verdad es solo uno?
―Eso dice la bruja. ―Aseguró Eir. ―Pero vale por tres, se los puedo asegurar. ―El desayuno transcurrió con tranquilidad hasta que las mujeres se vieron obligadas a marcharse para los preparativos.
Dark gruñó al escuchar el teléfono sonar, él no ha dejado de investigar la muerte de su esposa, pero no puede responder siempre que lo