―Debes sacarme de aquí. ―La miró implorante. ―Habla con el doctor, dile que me cuidarás, pero ayúdame. ―Jessi se negó en el acto.
―¿Cómo me pides algo así? ¡Desmayaste, Eir! Tú no estás bien, solo mírate. ―Los ojos se le cristalizaron. ―Debes cuidarte. ―Eir comprendió la gravedad de las cosas, la culpa le tiene el juicio nublado, ella no quiere destrozarle la vida nuevamente a Vidar.
―Ayúdame a ir al baño, debo darme una ducha. ―Jessi respiró aliviada y agradecida de que se quedará. ―Ya que la