Se quejaron ambos niños al chocar de frente.
―¡Fíjate por donde vas! ―Dijeron a la vez acariciando sus frentes. ―Fíjate tú. ―Volvieron a decir al compás y una vez se miraron irritados, ambos quedaron sorprendidos. ―¡Eres un clon! ―Chillaron a la vez señalándose.
―No, tú eres el clon. ―Radiv frunció el ceño. ―Tú eres el impostor. ―Aseguró.
―No, tú eres el impostor, yo soy el original. ―Ambos se miraron fijamente a los ojos, son como dos gotas de agua. ―¡Caracolas! ―Exclamó el niño. ―Eres el d