Punto de vista de Vince.
—¿Qué es tan urgente que no pudiste esperar a que yo regresara? —pregunté, una vez que estuve seguro de que Iris había salido de mi oficina.
—Atacaron nuestro almacén —dijo con voz sobria.
Levanté la cabeza lentamente para mirarlo directamente a los ojos. Los míos estaban inyectados de rabia.
—¿Qué acabas de decir?
—En el espacio de tres horas han atacado alrededor de cinco de nuestros almacenes —continuó—. Los hombres que custodiaban los almacenes intentaron detener lo