Mundo ficciónIniciar sesiónLas manos de ese par no se despegaron en todo el viaje de regreso a casa, en cuanto llegaron, Ferny se lanzó sobre Max y Giselle corrió riendo a su habitación, haciendo caso omiso de las súplicas de Max para que le ordenara al can dejarlo en paz.
Cuando ella vuelve a salir, lleva un moño alto y descuidado, un pijama suelto de playera y pantalón, y la cara de felicidad somnolienta más tierna que Max pudo ver en su vida.
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