Unos minutos después, Giselle aparece con una bandeja y se la coloca en frente. Huele delicioso y Max recuerda que no ha comida nada durante la mañana, así que ataca su plato como si no fuese a comer más.
—Buen apetito… es una buena señal.
—Creo que voy a querer más, esto está delicioso.
Giselle se lleva el plato vacío y cuando regresa, trae dos.
—No te emociones, que uno es para mí.
Se sienta a su lado, sube los pies a la cama y comienza a comer, sin quitarle la mirada de encima a Max. Ambos t