Mundo de ficçãoIniciar sessãoAquella semana para Max había sido un tormento, el no poder hacerle el amor a su mujer era como si le hubiesen cortado los brazos. Peor que eso, Giselle seguí sin hablarle mucho, nada más que lo justo y no la culpaba, él solo había empeorado su estado de estrés con un enojo estúpido por algo que él mismo provocó.
Giselle estaba sentada en un sofá cómodo que compró para ella, para que pueda relajarse en







