Miré a los niños. Liam había vuelto a abrir el cuaderno, Oliver tocaba despacio la misma parte de la canción y Chloe empezaba a cantar en voz baja mientras Ellie la corregía. No podía revisar aquel asunto en medio del salón.
—Envíeme todo al correo. Lo llamaré desde el despacho dentro de cinco minutos.
—Hay algo más. Dos facturas fueron aprobadas por personas que ya no trabajan en la sede.
—¿Firmas digitales? —inquirí.
Daniel no tardó en responder. —Sí.
Eso podía ser un error administr