┃ LOGAN BROOKS ┃
A las cuatro y siete de la tarde, mi teléfono personal vibró sobre el escritorio. Había pasado la última hora revisando la documentación enviada desde Berlín y todavía no encontraba una explicación razonable para que el director de la sede hubiera aprobado un gasto que duplicaba el límite autorizado. Daniel estaba sentado frente a mí, organizando los correos y contratos relacionados con la consultora, cuando miré la pantalla. El mensaje era de Ellie y, durante un segundo, pens