19 - No nos vamos a soltar nunca.
DANISHKA.
Pasé horas vagando por el jardín, hasta que la noche llegó, dejando que la fresca brisa acariciara mi rostro y susurrara secretos al oído de mi alma. El jardín, sereno y apacible, se transformaba en un santuario de contemplación y reflexión bajo la luz de la luna. Pero esta noche, no era la paz lo que buscaba. Era algo más profundo, más oscuro, más urgente. Había una tormenta que rugía en lo más profundo de mi ser, una tormenta de confusión, dolor y desesperación. Principio del formul