Capítulo veintidós. Aclaraciones obligatorias
Rosa María
Despierto con un dolor delicioso en el cuerpo y una sensación de satisfacción y tranquilidad impresionantes. Ese hombre sí que sabe lo que quiero y me gusta en la cama, me encuentro enrollada en la toalla debatiéndome entre bajar desnuda o vestirme súper sexy para que mi semental arda en deseos por mí, pero el ring, ring de mi teléfono hace que abandone mi plan de seducción. Veo la pantalla y el número es desconocido, lo ignoro y busco el tanga más pequeñito que tengo para salir vest