Capítulo cuarenta y seis. Apoyo
Mike Sterling
¡Esa mujer es una loca! Me dan ganas de azotarle ese precioso trasero que tiene, pero voy a subir a comérmela a besos por celosa y grosera. Sirvo el vino que dejó y Savannah se acerca más de lo debido con brazos de pulpo. La aparto disimuladamente y tomo dos copas con líquido rosado y delicioso encaminándome a la alcoba, mis glándulas salivales comienzan a trabajar desde que pienso en su cuerpo desnudo y hermoso.
Abro la puerta y la veo moverse, me deleito con su silueta a media l