Capítulo cuarenta y dos. Tensión sexual
Mike Sterling
¡Maldita sea mi cabeza revienta! Juro no volver a ingerir alcohol en mi vida…
¿Dónde demonios estoy? ¡mierda, en casa de Rosa Maria, ahora lo recuerdo! Me comporté como un idiota y ella… no quería, pero no le hice caso, la obligué ¡soy un idiota! Merezco que no me dirija la palabra de nuevo.
Salgo de la cama y veo mi cuerpo desnudo en el espejo de cuerpo entero en la habitación y busco alrededor mi ropa interior y por supuesto: la bata, color rosa con encajes y aplicaciones de chi