Capítulo Cuarenta y uno. ¿El control? Se fue a la m****a
Rosa María
— ¿Aun no llama? — pregunto a Caspian bajando la escalera envuelta en mi bata de baño favorita.
— ¡No Amix, ya me preocupa! — suspiro y tomo mi teléfono que se encuentra sobre la barra para llamar de nuevo, repica muchas veces, mi pecho duele por el arrepentimiento que siento al haber formado todo este lio del Centro Comercial.
— ¡Hay Amix, me siento tan mal! — lloro, desconsolada y cubro mi rostro para tratar de tapar mi vergüenza porque lo eche a perder con mi imprudencia.
El timb