Capítulo 15. El juego perverso.
Lo que más deseaba Bianca era marcharse de aquel lugar, se sentía incómoda con tantos hombres a su alrededor queriendo llamar su atención y la mirada de desprecio de su esposo solo empeoraba su incomodidad.
¿Acaso Lorenzo pensaba que ella disfrutaba de ser acosada? Tenía ganas de gritarle a él y a todos los hombres a su alrededor que ella no era juguete de nadie, que la dejaran en paz. Bianca no era ninguna tonta, sabía lo que ellos querían, pensaban que acostarse con ella sería un juego divert