Capítulo 86 Una sola vez
Leónidas la miró fríamente.
—Que te quede claro —sentenció él—. Lo sabes, siempre fui transparente contigo, lo de nosotros fue siempre una relación física. Nada más. Ahora tengo una esposa y mi prioridad absoluta son mis sobrinos. Si ese niño es mío, lo comprobaré.
Talina retrocedió, llevándose las manos al rostro en un gesto de agonía.
—¿Dudas de mí? ¿Cuándo te he mentido, Leónidas? —sollozó, clavando sus ojos en los de él.
Leónidas trató de escudriñar esa mirada. Busc