Capítulo 58 Un hombre arrogante
Diez minutos después, estaban en el lujoso coche de Leónidas. Y el viejo Celis se sumó a la visita, pero viajo en su propio vehículo. Antes le dijo:
—No te preocupes Ariana, seré muy prudente, solo quiero conocer a esa gran mujer.
Ariana estaba casi que se comía las uñas.
Los niños se sentaron en medio de Leónidas y Ariana en el asiento trasero, mientras el chofer conducía. A Ariana el pequeño espacio en aquel auto le resulto claustrofóbico.
«Una reacción exagera