Capítulo 14 Te has vendido por dinero
—Si quieres seguir contando conmigo, ¡no me busques problemas con mi mujer! ¿Lo has entendido?— el grito, la ensordeció.
Ariana no respondió, no valía la pena, y cortó la llamada.
— ¡Maldito hombre! ¿A quién hieren tus palabras? ¿A mí no? ¡Ya no me haces falta! —balbuceó.
No obstante, gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas. Una cosa era sospechar que no le importaba para nada a su padre, y la otra era tener la certeza por sus propias palabras. Sintió