Somos dos almas destinadas a estar juntas y aunque la muerte sea quien nos separe yo esperare el momento para volver a tu lado.
Los ojos curiosos de los trabajadores están puestos en nosotros. Mathew y yo entramos al enorme edificio agarrados de la mano, él tiene su rostro neutro, pero en sus ojos se pueden reflejar la emoción esa aura de triunfo es como si hubiese ganado algo después de tanto luchar por ello.
Toco mi anillo con la yema de mi dedo pulgar, ignoro todo lo posible los murmullos de